Tan solo saliste en bata
A recoger El Comercio
Y alimentar al perro
Y ya eras la mujer
A la que regalé aquel
caro anillo argentado
A la que llevé a volar
En parapente
A la que hice una noche
Llorar de calor
A quien llevé una madrugada
Al puerto
La que me echó el vino
En la cabeza
Y me hizo el amor en un cine
Por la que tuve un corte en la ceja
Un ojo morado
Y una deuda de años
Que escuchaba a Morrison
Fumaba negros
Y odiaba el café.
Y vomitó seis días de alcohol
En la mesa de un hotel
Que en las noches de playa
Soñaba con Storni
Y tarareaba en francés a Piaf
Y dejaba caer la arena de sus manos
En médanos que nunca se elevaban
Eras la mujer de las agujas.
Eras la mujer de humo
Eras la mujer de carne
Tan solo saliste en bata
A recoger el diario
Y alimentar al perro
Y cuando pasé por el frente
Ya no estabas.
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