viernes, 9 de octubre de 2009

Love story

I
Cuando te amé tenías puesto un invierno
Y querías quitártelo de encima.
Yo te lo quité
Y te amé.

II
Gracias, me dijiste una vez
Y cerraste la puerta del auto.
Yo me las tuve que guardar
En el bolsillo de la billetera.

III
Algunos días eran quebradizos como el vidrio
Nunca supe cómo entregarte
Estas flores
Y se están marchitando.

IV
Cuando te amé tenías puesto un invierno
Y querías quitártelo de encima.
Yo te lo quité
Y te amé.

V
El mar ofrecía una vista increíble
De noche reflejaba las luces de la ciudad.
Cuando regresamos, meses después,
Había piedras en su lugar.

VI
Dicen que el cielo es azul porque
Refleja el color del mar,
Pero este cielo es de cemento

VII
Todo lo que tiende a repetirse
Termina por desaparecer.

sábado, 18 de abril de 2009

Hoy, en la mañana, cuando desperté

A Úrsula

La mañana se escurrió entre las cortinas, con su implacable soplo incandescente. Se deslizó en mis mejillas una caricia cálida y fatal, un beso de luz violeta, un susurro como el eco de una antigua sentencia macabra, profeta de la ausencia. No quería recordar. El recuerdo es un verdugo que cercena la cabeza de un cadáver que nunca termina de morir. Pero junto con el día se abrió paso también la memoria, las sombras de una despedida entre las sombras que fueron una despedida de abrazos entre sueños, de besos dormidos y ardientes. Y de golpe, un deslizamiento de tierra, de desolación... una catástrofe: la conciencia. La razón que asesina el sueño, me dice que los efectos del éter placebo que me mantuvo vivo se han esfumado, que una oca celestial ha puesto un nuevo huevo que es el sol y que la niebla y el sereno donde descansábamos del amor son parte de la historia. Y que esa niebla te llevó consigo adonde no podía seguirte, y entonces mis ojos húmedos voltearon para comprobar -maldita la hora- que ya no estabas.