domingo, 14 de septiembre de 2008

Voy camino al feliz silencio
por estas calles que vi crecer
Caí sobre ellas
dejé mi sangre de niño.
Junto a la higuera
Dejé mis esferas de vidrio
… eran mi poder
La tierra el lodo no ensuciaban.
Miraba a la señorita Bianca
Cuando salía desnuda del agua,
Mario me enseñó.
La iglesia era amarilla,
ininteligibles las imágenes, los sermones… ¿quién era dios?
Pero me observaba desde el espejo, yo lo sabía,
Mientras me masturbaba.

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