Detrás de la letra hay una tiza
Detrás de la tiza hay una mano
Detrás de la mano hay un brazo
Detrás del brazo hay un hombre
Detrás del hombre, un corazón
Que alumbra cuando habla
late cuando escribe
siente cuando observa
vela cuando asume
sangra cuando ama
ama cuando lucha
lucha cuando libera
libera cuando alumbra
Corazón entintado
De rastros de aforismos, de milagros
Corazón foliado
Numerado archivado y olvidado
Corazón arrugado
en bolitas que surcan el espacio.
Corazón arrellanado
en la cátedra aguardando el descanso
Corazón de arena que espera paciente
La hora siguiente de multiplicar.
sábado, 11 de agosto de 2007
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